Carlos Blumberg se equivoca otra vez
Cuando se lo escucha hablar, uno dice, pobre tipo perdió a su único hijo por culpa de la inseguridad creciente argentina. Me refiero a Carlos Blumberg, padre de Axel Blumberg, quién luego de ser secuestrado por un grupo de delincuentes para cobrar un rescate le dieron muerte.
Cuando se analizan los hechos anteriores de manera emotiva se entiende el dolor, y el porqué de las acciones de ésta persona; porque se dedica a combatir la inseguridad del modo en que lo hace. Pero, debe verse que actuar emotivamente no es lo correcto en este tipo de situaciones. Dado que la emotividad nubla, la mayoría de las veces, el verdadero problema en cuestión, es decir anula el criterio objetivo. Si bien C. Blumberg tiene todo el derecho, junto al grupo de personas que lo acompañan, de manifestar sus ideas, presentar proyectos de ley, realizar marchas de concientización social, etc. Debe entender que la sociedad argentina toda, no sólo reside en Bs. As., y que existen muchas personas en desacuerdo con las propuestas presentadas por él (cuando me refiero a él también lo hago a todo su grupo), por lo que al solicitar reformas al Código Penal, que es legislación de fondo, esas reformas se aplican a toda la nación. Cuando lo que debiera hacer es ir contra las normas del Derecho Procesal, que son competencia exclusiva de cada provincia, y que son las que realmente tocan a los delincuentes. Con las reformas insertadas al Código Penal se ha logrado volverlo incongruente, cuando las normas en Derecho deben poseer la característica de sistematicidad, esto es guardar relación lógica unas con otras. Y que por lo tanto se ha llegado a excesos. Este tema, de índole jurídica, tiene fundamental importancia en la realidad argentina.
Una característica de C. Blumberg, que podría considerarse sociológica tal vez es aquella por la cual las personas acuden a sus marchas. Si bien tiene significado en el hartazgo de la sociedad, también lo tiene en cuanto a una situación de empatía con Blumberg, las personas se ven a si mismas reflejadas en él. Llamo a esto fenómeno del espejo, las personas ven a Blumberg como si fuera un espejo, esperan que él haga lo que ellos desean pero no se lo solicitan, no conocen a fondo lo que planea, se paran frente a él y esperan que eso sirva para algo, lo cierto es que no sirve para nada. No sirve que se acompañe a nadie ciegamente, porque es lo mismo que se hace en el plano de la política, y saben no nos ha ido para nada bien con eso. Si se quiere cambiar algo en la Argentina hay que estar ahí, todo el tiempo, paso a paso seguir los movimientos de cada representante, llámese quien sea, de esto se trata realmente la democracia. Muy posiblemente las personas que acuden a sus marchas no conocen seriamente sobre lo que versan los petitorios presentados por Blumberg. Pensar que el problema de la inseguridad se soluciona aumentando penas es realmente una estupidez; cuando la inseguridad es un efecto de causas mucho más profundas.
No estoy en contra de la participación ciudadana, pero estoy en contra de las personas que se dejan llevar por el fenómeno del espejo, porque eso no soluciona nada, sino que crea mayores problemas. Y sinceramente veo en el pensamiento de Blumberg un gran parecido con las ideologías que derramaron tanta sangre en nuestro país, me refiero a las Dictaduras Militares que se dieron desde 1976 en adelante. Costaron 30.000 vidas argentinas esas dictaduras, y saben porqué costaron tanto, porque la sociedad argentina no pensó, no actuó, tuvo miedo. No debe haber miedo por defender lo que realmente importa. Porque cuando Blumberg dice: “los derechos humanos son para los delincuentes, y tenemos que olvidarnos de eso por un tiempo”; lo que pareciera pedir en realidad es permiso, permiso para matar, para secuestrar, para robar, para torturar; no dejemos que eso suceda, hay otras formas de combatir la inseguridad. Por eso, valga la redundancia, digamos: NUNCA MAS, PERO EN SERIO, NUNCA MAS.
PP